lunes, 23 de abril de 2012

Naranja 49 Círculos en mi piel


La mitad de lo que he vivido podría reescribirlo en tercera persona, describirlo como un ser omnisciente que simplemente fue espectador del momento.
Hasta que llega ese reglón donde se acaba el voyerismo y se regresa a primera persona.
Los cortes de la carne se sienten centímetro a centímetro.
Una sonrisa, dos, un abrazo, estar tirados mirando el techo, compartir un silencio durante horas, detalles que crean un hogar. Confianza en ser y dejar fluir.
Hacerse círculos en la piel buscando acurrucar el alma y calmar los malos ratos, los errores, las heridas.
Más de una herida curaste con tus círculos, más de una sonrisa provocaste con uno.
Y pensar que esos círculos son como mi vicio más letal, mi secreto más oscuro.
El tacto es la parte física de la compañía.
Abrazos que cumplen como protección.

Miramos nuestros sueños deseando que en algún momento se trasformen en nuestra realidad.
Ahora que cierro los ojos y a pedazos recuerdo y dibujo por el lado de adentro de mis párpados, solo quiero apretar los dientes y esperar que ese momento se convierta en un sueño, una pesadilla.

En ese momento eran los mismos círculos, pero en otra parte, eran las mismas mañas pero conmigo. Y ya dejaron de ser los círculos de siempre, dejaron su energía y sentí como un taladro se metía por mi ombligo y me apretaba la garganta.

Una de mis manos corrió buscando tus círculos, para callarlos. Hay verbos fríos y mudos.

La puse en mi pecho y ella buscó solamente huir.
Espero que el lenguaje de tu espalda a espaldas de la mía siempre sea el mismo.
Por que es lo que hay, es lo que quedó.
Ya no creo en los círculos.
No creo en tu compañía.
Creo en tus mañas. Y no las quiero cerca.

Naranja 48 una maña




maña
  (del l. vulg. mania, habilidad manual < manu, mano)
f. 
Destreza, habilidad.
Artificio o astucia.
Manojo pequeño.
Vicio o mala costumbre.