Mi casa, el sitio más absurdo de todos
los mundos, donde las sirenas tienen sexo con los muebles y las patas de la
cama gotean sangre más vieja que el centro del universo.
Tengo un pequeño ático debajo de mi
cama, donde el mundo da vuelta, ahí guardó a mi princesa vestida de niño, ella
siempre me regala su hombro para evitar verme en los espejos.
Hoy duerme serenamente detrás de sus
labios azules, estar cerca de ella no es más que arrastrar al corazón a un
estado doloroso.
Mi princesa vestida de niño esta soñando
muy lejos de mi.
El ático debajo de mi cama se cierra lentamente, y
como muchas otras partes de mi casa, callan y se pierden como el misterio de
las naranjas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario