sábado, 4 de febrero de 2012

Naranja 46 De tripas


Y llegando de cenar con los duendes, me senté a contemplar una de mis naranjas, su forma, las curvas que trazan su ser, los meridianos que podría crear con el filo de uno de mis cuchillos, esos que tengo escondidos debajo de mis almohadas, esas que me escurren las ideas para no ahogarme.

Por años descifrando mapas tallados en la alfombra de mi cuarto. Por años pretendiendo guardar espíritus bondadosos en pequeñas cajas de cristal.

Toda la sangre que se ha derramado en los múltiples peldaños de mis bibliotecas.

Estás ganas de sacarme las tripas, podrirlas y untarlas a la naranja para que así logré  enfermarse como mi alma y tornarse púrpura como mis restos.

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