Y entre a esa habitación, al final del pasillo verde, de mi casa de cristal, encontré pedazos de ideas sobre las mesa, llenos de polvo.
En mi casa hay habitaciones que solo se entra en ellas una vez cada vez, hay habitaciones donde no habitan más que los fantasmas de objetos con mucho valor.
Algunos cuartos están a oscuras, por que la luz tampoco desea perderse en ellos.
Ahí sobre una mesa vieja y de cartón, ahí lo dejare hasta nuevo aviso.
El caracol se quedara quieto y mudo hasta que la naranja decida que quiere cambiar a púrpura.
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