domingo, 5 de junio de 2011

Naranja 24 espera callada


Me escabullí por la escalera más corta, y debajo de un futón me escondí, de las miradas carnívoras de hace muchas horas.

Entro el frió por una ventana mal cerrada.

Deje mis botas en la entrada para salir.

Pero pegue mi boca al suelo, para sentir si mi casa latía por mi o yo moría por ella.

Ese manojo de objetos que levitan en la alacena, esa sopa de ideas entre mis risas.



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