El mejor café, el que te prepara alguien
más... siempre, en mi casa el café lo preparan los trolls que viven debajo de la lavadora, donde también cultivan los granos que usan para fabricarlo, para
exponerlo.
Tome café con un troll, a ver si conocía
donde están los unicornios de los que hablan las otras partes de mi madre.
El café estaba amargo y oscuro. Saber
que existe algo distinto, que no es dulce ni es salado, me hace sonreír,
probar, provocar.
Esa parte que no es dulce, que es un tanto amarga y un
poco salada y muchas veces acida, define la idea de la sustancia desconocida que
necesito para mis naranjas.
