sábado, 22 de octubre de 2011

Naranja 36 da un vistazo a su futuro


Esta casa es grande aunque no lo parezca, y mi madre muchas veces se pierde en las habitaciones más frescas, donde el aire es fuerte y se lleva todo. Tener la maldición del tiempo y la desgracia del matrimonio encima no se compara con haber engendrado a uno serie de demonios, mestizos, hechiceros y una que otra hada. Ella ahora habita sus propias habitaciones, pequeños cuartos donde millones de cucarachas , con enormes lentes y cigarrillos amarillentos leen el futuro entre las texturas del humo que exhalan.
Entre un día a buscar respuesta a este vuelco que dieron mis tripas, ahí estaba la más blanca de todas. Cuando se me acerco, solo para solicitar que le encendiera un cigarro algo marrón, subió por mi brazo y susurro levemente al oído la receta para trasformar el color de una naranja a púrpura.

De esa ocasión solo guardó un pequeño fragmento en mi memoria, es mi madre solicitando un unicornio.

Por que para lograr cambiar las naranjas, necesito un unicornio.

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