En mi
caso siempre guardó a uno en la parte detrás del cerebro, donde se guardan las cosas
que hacen que la razón se pierda. Ahí solo, siempre callado y siempre inquieto.
Los
otros dos se debaten entre ser feliz y no ser feliz.
Vivir
con las condiciones ya es fuerte y un poco pesado. Vivir con una condición deja
el sabor amargo y medio sucio de que todo puede acabar en un abrir y cerrar de
ventanas.
En mi
casa muchas veces se dejan las ventanas abiertas toda la noche, se dice que
ciertos espíritus comparten sus deseos y los cosen a los sueños de los habitantes.
Yo se
que el esta inquieto, por que sabe exactamente como tornar a púrpura todas mis
naranjas.
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